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Estudiar más horas no siempre significa estudiar mejor. Y cuando empiezas a opositar descubres un pequeño universo de técnicas, métodos, aplicaciones y sistemas que prometen ayudarte a memorizar más, concentrarte mejor y aprovechar el tiempo. Algunas son realmente útiles. Otras pueden conseguir que dediques más tiempo a organizar cómo estudias que a estudiar. Vamos a separar una cosa de la otra.

¿Cuál es la mejor técnica de estudio para oposiciones?

Cuando empiezas a preparar una oposición, o cuando llevas unos meses y comienzas a sospechar que quizá podrías estar aprovechando mejor el tiempo, descubres todo un universo paralelo de técnicas de estudio para oposiciones.

A mí me pasó.

De repente aparecen el active recall, la repetición espaciada, las flashcards, Feynman, Pomodoro, métodos de memorización, aplicaciones, cursos, calendarios de repasos y gente en YouTube que parece tener perfectamente organizado hasta el minuto exacto en el que bebe agua.

Y entonces empiezas a pensar que quizá eres tú quien se está dejando algo.

¿Estaré estudiando mal? ¿Debería utilizar flashcards? ¿Tendría que hacer repetición espaciada? ¿Hay algún método maravilloso que conoce todo el mundo menos yo?

Aquí aparece el primer peligro: acabar dedicando más tiempo a buscar cómo estudiar que a estudiar de verdad.

Ahora bien, tampoco nos vayamos al extremo contrario. Que no exista un método mágico no significa que dé igual cómo estudiemos.

Hay técnicas que pueden ayudarnos a recordar mejor, organizar los repasos, comprender conceptos difíciles o memorizar esos plazos y enumeraciones que parecen redactados con el único propósito de fastidiar al opositor.

La idea importante

No necesitas encontrar «el mejor método». Necesitas saber qué problema tienes en cada momento y utilizar la herramienta que mejor lo resuelva.

Porque esa es, para mí, la forma más útil de entender todas estas técnicas.

Como herramientas.

Un martillo es estupendo para clavar un clavo y bastante mediocre para apretar un tornillo. Con las técnicas de estudio pasa algo parecido.

No necesitas utilizar todas las técnicas que existen

Este es uno de los errores más fáciles de cometer cuando descubres este mundo.

Empiezas con active recall. Dos días después descubres la repetición espaciada. Luego haces flashcards. Después ves un vídeo sobre Feynman. El domingo decides introducir Pomodoro y el lunes estás montando una hoja de cálculo para controlar todo aquello.

Al final has construido un sistema de estudio tan sofisticado que necesitas otra oposición para aprender a utilizarlo.

No hace falta.

El objetivo no es utilizar muchas técnicas. El objetivo es aprenderte el temario y llegar preparado al examen.

Si una herramienta te ayuda, úsala. Si te hace perder más tiempo del que te ahorra, quizá sobra.

Ni siquiera necesitas estudiar todo de la misma forma

Tampoco tiene demasiado sentido buscar «mi método» como si tuvieras que aplicarlo exactamente igual a cualquier contenido.

Una regla mnemotécnica puede salvarte la vida con una enumeración horrible y no servir absolutamente para nada para comprender cómo funciona un procedimiento.

Las flashcards pueden venirte estupendamente para determinados plazos y convertirse en una fábrica de perder tardes si pretendes transformar 80 páginas de un tema en 300 tarjetas.

Por eso cambiaría la pregunta.

En lugar de preguntarte continuamente cuál es el mejor método para estudiar oposiciones, pregúntate:

¿Qué necesito conseguir ahora y qué herramienta puede ayudarme?

Qué técnica de estudio elegir según lo que necesites

Si quieres una referencia rápida, esta es probablemente la forma más sencilla de verlo.

Si tu problema es…Prueba con…
No consigues recordar algo sin tenerlo delanteActive recall
Estudias un tema y semanas después parece nuevoRepetición espaciada
Se te resisten plazos, fechas o datos concretosFlashcards
No consigues recordar una lista o enumeraciónReglas mnemotécnicas
Has memorizado palabras pero no entiendes el conceptoTécnica Feynman
Necesitas ordenar un tema muy densoEsquemas
Te cuesta sentarte o mantener la concentraciónPomodoro
Quieres descubrir qué creías saber y realmente no sabesTest + recuerdo activo

Esto tampoco significa que tengas que escoger una sola.

De hecho, probablemente lo más útil sea combinar algunas técnicas en momentos diferentes.

Vamos a verlas.

1. Active recall: dejar de reconocer y empezar a recordar

El active recall, recuerdo activo o recuperación activa parte de una idea bastante sencilla: intentar recuperar la información de tu memoria sin tener la respuesta delante.

Parece una obviedad hasta que empiezas a utilizarlo.

Hay una diferencia enorme entre mirar una página y pensar «sí, sí, esto me lo sé» y cerrar el libro e intentar explicar exactamente qué decía.

Lo primero muchas veces es reconocimiento. Y el reconocimiento engaña bastante.

Con el texto delante todo resulta familiar. El problema llega cuando desaparece la página y eres tú quien tiene que producir la respuesta.

Cómo utilizar el recuerdo activo en una oposición

No necesitas ninguna aplicación especial.

Después de estudiar un apartado puedes cerrar el material e intentar hacerte preguntas:

  • ¿Qué requisitos había?
  • ¿Cuáles eran las excepciones?
  • ¿Qué plazo establecía el artículo?
  • ¿Quién era competente?
  • ¿En qué supuestos se aplicaba?

También puedes escribir en una hoja lo que recuerdes, explicarlo en voz alta o, algo especialmente útil en oposiciones, hacer preguntas tipo test.

Después compruebas la respuesta.

Ahí aparecen los agujeros.

Y esos agujeros valen oro, porque te enseñan qué parte del tema creías dominar y todavía no está tan dominada.

2. Repetición espaciada: porque estudiar una vez suele servir de poco

Si has preparado una oposición durante cierto tiempo, esto te habrá pasado.

Estudias un tema. Lo terminas satisfecho. Incluso te atreves a pensar que lo llevas bastante bien.

Pasan unas semanas.

Vuelves a abrirlo.

«¿Pero yo había estudiado esto?»

Sí. Lo habías estudiado.

El problema es que olvidar forma parte del aprendizaje, y por eso uno de los pilares de cualquier oposición son los repasos.

La repetición espaciada consiste precisamente en distribuir esos repasos a lo largo del tiempo en vez de concentrarlos todos de golpe.

No hace falta convertir los repasos en una ciencia exacta

No existe un calendario universal que tengas que cumplir como si lo hubiera publicado el BOE.

La idea importante es bastante más sencilla: volver sobre la información periódicamente y ajustar la frecuencia según cuánto te cueste recuperarla.

Lo que olvidas rápido debería reaparecer antes.

Lo que ya recuerdas con facilidad puede ir separándose.

Puedes organizarlo manualmente, utilizar tarjetas o recurrir a aplicaciones que gestionen automáticamente los intervalos.

Pero cuidado con una cosa: no conviertas la planificación de los repasos en otra oposición.

El calendario está para ayudarte a estudiar. No para que dediques una hora diaria a organizar el calendario.

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3. Flashcards: muy útiles si no conviertes todo el temario en tarjetas

Las flashcards son tarjetas con una pregunta, concepto o estímulo por una cara y la respuesta por la otra.

La mecánica no tiene demasiado misterio.

Lees la pregunta, intentas responder sin mirar y después compruebas.

En realidad, las tarjetas son una forma especialmente cómoda de aplicar recuerdo activo y, si organizas adecuadamente los intervalos, también repetición espaciada.

¿Para qué utilizaría las flashcards?

A mí me parecen especialmente útiles para información relativamente concreta:

  • plazos;
  • fechas;
  • números;
  • definiciones;
  • enumeraciones;
  • conceptos breves.

El problema empieza cuando decides convertir absolutamente todo en flashcards.

Preparar material produce una sensación peligrosamente agradable de productividad.

Creas las tarjetas. Las clasificas. Eliges colores. Añades etiquetas. Organizas categorías.

Tres horas después tienes unas tarjetas maravillosas y sigues sin sabértelas.

Mi regla: si preparar una flashcard requiere más trabajo del que luego te va a ahorrar, quizá no necesitas esa flashcard.

4. Reglas mnemotécnicas: para aquello que sencillamente no quiere entrar

Hay información que puedes comprender perfectamente y que, aun así, se niega a quedarse en tu cabeza.

Números. Listados. Iniciales. Terminología. Enumeraciones interminables.

Aquí una buena regla mnemotécnica puede echarte un cable de verdad.

La idea consiste en transformar una información difícil de recordar en otra representación más fácil de recuperar: un acrónimo, una frase, una asociación visual o incluso una pequeña historia.

Y aquí la dignidad es secundaria.

La regla no tiene que quedar bonita para enseñársela a nadie. Tiene que conseguir que tú recuerdes lo que necesitas el día del examen.

De hecho, algunas de las reglas que mejor funcionan son completamente absurdas para cualquiera que no las haya inventado.

Si una tontería consigue que recuerdes un listado de siete elementos que llevabas tres días olvidando, la tontería ha hecho perfectamente su trabajo.

5. Técnica Feynman: ¿lo entiendes o simplemente reconoces las palabras?

La técnica Feynman, simplificando bastante, consiste en intentar explicar un concepto con palabras sencillas.

Si solo eres capaz de repetir exactamente las mismas frases que acabas de leer, quizá todavía no lo entiendas tan bien como pensabas.

Escoge un concepto y trata de explicárselo imaginariamente a alguien que no conoce el tema.

Si te atascas, vuelves al material.

Detectas qué parte no tienes clara, la trabajas y vuelves a intentarlo.

Esto puede resultar especialmente útil en materias en las que existen relaciones, procedimientos o conceptos que necesitas comprender antes de memorizarlos.

Ojo con esto

Comprender algo perfectamente no significa que vayas a recordar todos sus detalles. Puedes entender un procedimiento y olvidar que un plazo concreto era de diez días. Para eso necesitarás otras herramientas.

Otra vez volvemos a lo mismo: cada herramienta para lo que sirve.

6. Esquemas y resúmenes: útiles mientras no acabes haciendo Bellas Artes

Los esquemas y resúmenes probablemente sean las técnicas más conocidas de toda esta lista.

Y siguen teniendo sentido.

Un buen esquema puede ayudarte a ver de un vistazo la estructura de un tema, identificar jerarquías y relacionar conceptos.

Un resumen puede obligarte a seleccionar lo importante y reelaborar la información.

Hasta aquí, estupendo.

El problema aparece cuando empezamos a dedicar más tiempo a fabricar apuntes que a aprenderlos.

Colores perfectamente coordinados. Flechas. Recuadros. Tipografías. Subrayadores distintos según la categoría.

Y terminas sabiendo perfectamente que los plazos van en amarillo y las excepciones en rosa, pero sin recordar ni el plazo ni la excepción.

Un esquema tiene que ayudarte a estudiar. No convertirse en una obra de arte que te da miedo estropear.

Si quieres profundizar específicamente en memoria y aprendizaje, también puedes consultar mi selección de libros para mejorar la memoria al estudiar oposiciones.

7. Método Pomodoro: una técnica de concentración, no de memorización

El método Pomodoro consiste en dividir el trabajo en periodos de concentración separados por descansos.

Aquí haría una distinción importante porque muchas listas meten todas estas técnicas en el mismo saco.

Pomodoro no te enseña a memorizar mejor un artículo.

Su función principal es ayudarte a gestionar el tiempo y mantener la atención.

Y eso puede ser muy útil si tu problema es que tardas media hora en empezar, miras el móvil cada ocho minutos o acabas agotado intentando estudiar durante tres horas seguidas.

¿Tienes que utilizar exactamente 25 minutos?

No.

Si estás completamente concentrado y el cronómetro te obliga a interrumpir una sesión productiva, quizá ese intervalo no sea el adecuado para ti.

Puedes experimentar con bloques más largos.

Lo importante es que la técnica te ayude a concentrarte.

No cumplir religiosamente con un cronómetro.

Cómo combinar varias técnicas de estudio sin volverte loco

Llegados a este punto quizá estés pensando:

«Muy bien. ¿Entonces utilizo las siete?»

No.

O al menos no porque sí.

Yo lo reduciría a una secuencia bastante menos espectacular:

Comprender → estudiar → intentar recordar → comprobar → repasar

Después introduce una herramienta allí donde aparezca un problema.

Por ejemplo, empiezas un tema nuevo y haces una primera lectura para comprender su estructura.

Si necesitas ordenar la información, haces un esquema sencillo.

Estudias un bloque y después cierras el material para intentar recuperarlo mediante recuerdo activo.

Compruebas los errores.

Descubres que siempre olvidas una enumeración concreta y creas una regla mnemotécnica.

Y unos días después vuelves al contenido mediante un repaso.

Es bastante menos espectacular que hablar de un «sistema revolucionario de aprendizaje acelerado».

También se parece bastante más a estudiar una oposición de verdad.

Errores al utilizar técnicas de estudio para oposiciones

Buscar eternamente el método perfecto

Siempre habrá otro vídeo, otra aplicación, otro sistema y otro opositor en redes sociales asegurando que ha descubierto algo mejor.

Si continúas buscando lo suficiente, puedes pasarte media oposición optimizando una oposición que todavía no has estudiado.

Conoce las herramientas. Prueba. Decide. Y sigue adelante.

Preparar el sistema en lugar de estudiar

Calendarios, Notion, Excel, tarjetas, colores, estadísticas…

Todo eso puede ayudarte.

También puede convertirse en procrastinación vestida de productividad.

La pregunta para distinguir una cosa de la otra es bastante sencilla:

¿Esto me está ayudando a aprender el temario o simplemente me hace sentir organizado?

Cambiar de método cada dos semanas

Si modificas continuamente tu forma de estudiar tampoco vas a saber nunca si aquello que estabas haciendo funcionaba.

Además, cada cambio tiene un coste: tienes que aprender la nueva forma de trabajar, reorganizar materiales y acostumbrarte.

Cambia cuando tengas un problema que quieras solucionar, no simplemente porque hayas descubierto una técnica nueva.

Pensar que una buena técnica sustituye las horas de estudio

Este probablemente sea el mensaje más importante del artículo.

No existe ninguna fórmula que haga desaparecer un temario enorme.

Las técnicas pueden conseguir que estudies mejor. Pueden ayudarte a detectar errores, organizar los repasos o recordar determinadas cosas.

Pero sigues teniendo que estudiar.

Hay que repetir. Hay que repasar. Y, sí, hay que hincar codos.

Sé que esto vende bastante menos que anunciar que puedes memorizar diez veces más rápido.

También se parece bastante más a la realidad.

Entonces, ¿qué método recomiendo para estudiar una oposición?

Si estás empezando y toda esta información te abruma, yo no intentaría aplicar siete técnicas mañana.

Empezaría con algo sencillo.

Primero, comprende lo que estás estudiando.

Después intenta recuperar la información sin tenerla delante. Ahí descubrirás si realmente la sabes.

Vuelve periódicamente sobre lo estudiado para no abandonarlo durante semanas.

Y cuando aparezca un problema concreto, introduce una herramienta concreta.

Una regla mnemotécnica para una lista.

Una flashcard para un plazo.

Feynman para un concepto que no terminas de entender.

Pomodoro si tu guerra particular es conseguir estar una hora sin mirar el móvil.

A partir de ahí, adapta.

En mi caso fui utilizando distintas técnicas durante mis etapas como opositor, pero nunca las entendí como un sustituto del trabajo.

Al final, repetir e hincar codos sigue siendo fundamental.

Hay que echarle horas.

Sé que suena bastante menos atractivo que anunciar «el método secreto con el que estudiarás diez veces más rápido», pero preparar una oposición exige trabajo y tampoco quiero venderte lo contrario.

Ahora bien, si una técnica consigue que una de esas horas sea más productiva, que recuerdes ese listado que siempre se te olvidaba o que detectes un tema que creías dominar y realmente no dominabas, entonces ya ha merecido la pena.

Quédate con esto

Las técnicas de estudio están para echarte un cable. No para estudiar por ti.

Preguntas frecuentes sobre técnicas de estudio para oposiciones

¿Cuál es el mejor método para memorizar un temario?

No existe un único método válido para todas las personas y todos los contenidos. Como punto de partida suele tener sentido combinar comprensión, recuperación activa y repasos, añadiendo herramientas concretas cuando encuentres dificultades específicas.

¿Cuántas veces hay que repasar un tema para memorizarlo?

No existe un número universal. Dependerá de la dificultad del tema, tus conocimientos previos y cuánto seas capaz de recuperar en cada repaso. En lugar de limitarte a contar vueltas, comprueba cuánto recuerdas sin consultar el material.

¿Funcionan las flashcards para oposiciones?

Pueden resultar especialmente útiles para datos concretos como plazos, fechas, definiciones, enumeraciones o terminología. El problema aparece cuando convertir el temario entero en tarjetas requiere más tiempo del que posteriormente te ahorran.

¿Es mejor estudiar con esquemas o con resúmenes?

Depende del objetivo. Los esquemas resultan útiles para visualizar estructuras y relaciones; los resúmenes pueden servir para condensar y reformular información. No necesitas utilizar los dos en todos los temas.

¿Qué técnica sirve para memorizar leyes, fechas y números?

Para datos concretos puedes combinar recuerdo activo, flashcards, repetición espaciada y reglas mnemotécnicas. En el caso de las leyes conviene además comprender primero qué estás estudiando: memorizar una frase que no entiendes suele hacer el proceso bastante más difícil.

¿Se pueden utilizar varias técnicas de estudio a la vez?

Sí. De hecho, tiene bastante más sentido tratarlas como herramientas complementarias. Puedes utilizar un esquema para ordenar un tema, recuerdo activo para comprobar qué sabes, una regla mnemotécnica para una enumeración y repetición espaciada para organizar los repasos.

Conclusión: aprende las técnicas, pero no te obsesiones con ellas

Cuando descubres todas las técnicas de estudio que existen es fácil pensar que deberías utilizarlas todas o que en algún rincón de internet se esconde el método definitivo que todavía no has encontrado.

Yo también pasé por esa fase.

Con el tiempo me parece bastante más útil una idea mucho más sencilla: conoce las herramientas, prueba las que tengan sentido y quédate con aquellas que realmente mejoren tu estudio.

  • Recuerdo activo para comprobar qué sabes.
  • Repetición espaciada para no abandonar lo aprendido.
  • Mnemotecnia para ese listado imposible.
  • Flashcards para determinados datos.
  • Feynman para comprobar si realmente entiendes algo.
  • Pomodoro si te ayuda a sentarte y concentrarte.

Pero no pierdas de vista lo importante.

Ninguna técnica sustituye la constancia, los repasos y las horas que exige preparar una oposición.

Si alguna consigue que esas horas cundan más, entonces ya ha merecido la pena.

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