Seguro que este mes has visto a todo el mundo muy motivado con los propósitos de año nuevo. De hecho a estas alturas seguramente la mayoría ya hasta los hayan abandonado. Y es normal, porque la realidad es que no sabemos ponernos objetivos.
El otro día pregunté a mis seguidores por Instagram si se habían puesto alguno para este año y las respuestas fueron las esperadas: aprobar las oposiciones, sacar el carnet de conducir, ponerme en forma… TODOS MAL.
Yo reconozco que soy bastante friki de este tema, cada final de año me hacía mil propósitos super ilusionado, listados, me compraba una agenda, me hacía un vision board, me comía las 12 uvas aunque me dieran 3 arcadas con la última campanada… En febrero ya vagaba sin rumbo de nuevo y en diciembre ya estaba listo para reciclar los mismos objetivos para el año siguiente.
Pero hace un par de años todo cambió. Empecé a interesarme por el estoicismo y haciendo un curso descubrí la forma correcta de fijarse metas, y no necesariamente de año nuevo sino en general. No te voy a decir que sea algo milagroso porque al final el esfuerzo lo tienes que poner igual, pero sí que supuso un cambio de perspectiva total con el que he logrado muchas cosas que llevaba años posponiendo.
LA IMPORTANCIA DE MARCARSE OBJETIVOS
A lo mejor ya estás asqueado de este tema y has llegado a la conclusión que lo de fijar objetivos no es para ti, que es una chorrada más de la borregada. Incluso es posible que hayas escuchado a algún psicólogo mister wonderful diciendo que es contraproducente, que pueden generarte frustración, presión y hasta crisis de ansiedad. Nada más lejos de la realidad.
Fijarse objetivos es fundamental. Como decía un famoso filósofo cordobés, «ningún viento es favorable para quien no sabe hacia donde navega». Lo que genera ansiedad no es marcarse un plan de ruta para acercarte a tus deseos sino ver cómo pasa el tiempo y darte cuenta cómo siguen igual de lejos.
Y claro, no basta con apuntarlos todos en un excel y soplar muy fuerte todas las velas de tu cumpleaños, hace falta un método, y por eso voy a desgranarte aquí el único que realmente funciona.
«Ningún viento es favorable para quién no sabe hacia dónde Navega.»
Séneca
UN OBJETIVO POR CADA DIMENSIÓN DE TU VIDA
Evidentemente lo primero que hay que saber es a dónde queremos llegar. Si no sabes hacia qué puerto te gustaría dirigirte no tiene sentido ponerte a trazar el camino. Un ejercicio interesante para conocer realmente la persona en la quieres convertirte y en la que te vas ejercitar es el siguiente: imagina el día de tu funeral -si has leído bien-, con todos tus seres queridos despidiéndose de ti. ¿Cómo te gustaría que te recordaran?. Anota en un papel al que puedas acudir de vez en cuando: ¿Qué te gustaría que dijese tu familia de ti? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Cómo te gustaría que te recordaran tus amigos? ¿Y tus compañeros de trabajo? ¿Cómo se comportaría ese yo ideal, tu prototipo de persona perfecta?
Una vez sepas qué te gustaría lograr, cómo te gustaría ser, vamos a aterrizarlo un poco. Ahora vas marcarte un objetivo para los próximos 6 meses, -máximo 1 año-, en cada una de las 4 dimensiones de tu vida.
- La dimensión social: todo aquello relacionado con tus relaciones externas.
- La dimensión laboral/profesional: todo aquello relacionado con tus estudios y carrera profesional.
- La dimensión interna: todo lo relacionado con tu mente y espíritu.
- La dimensión física: todo lo relacionado con la salud y tu cuerpo.
Eso sí, no te vengas arriba y por muy motivado que estés márcate SOLO 1 (máximo 2) por cada dimensión, hagamos las cosas bien. Plantearnos demasiados, también contribuye a que acabemos abandonando todos cuando vemos que no los podemos abarcar.
Y tranquilo, que ahora te pondré ejemplos.
QUE DEPENDAN EXCLUSIVAMENTE DE TI
Aquí viene el punto más importante de todos, y donde casi todo el mundo falla. El verdadero motivo de frustración y ansiedad.
Los objetivos deben depender única y exclusivamente de ti.
Estarás conmigo en que aprobar una oposición, incluso aunque nos matemos a estudiar, no es algo que podamos controlar al cien por cien. La suerte, cómo nos levantemos el día del examen, el criterio del corrector… desde el momento en que las plazas son limitadas está claro que aprobar ya no depende únicamente de nosotros, necesariamente hay gente que se va a quedar fuera.
Y lo mismo podemos decir de aprobar el carnet de conducir, ganar «x» dinero o estar sano. No tiene sentido fijarse objetivos que por mucho que nos esforcemos puede que no se logren nunca pues eso sí que es peligroso y absolutamente desmotivante. Al contrario, el objetivo en si mismo tiene que ser el poner todo ese esfuerzo encima de la mesa y encontrar la satisfacción en ello, con independencia del resultado.
Vamos a aterrizarlo un poco más:
❌ Aprobar la oposición – ✅ Estudiar 25 horas a la semana durante 6 meses y hacer 10 prácticos al mes durante 6 meses
❌ Sacarme el carnet de conducir – ✅ Apuntarme a la autoescuela / completar el curso
❌ Tener un cuerpazo – ✅ Ir 96 días al gym en 6 meses (4 a la semana)
❌ Ser más feliz y aumentar mi autoestima – ✅ Leer 8 libros de desarrollo personal y meditar mínimo 4 veces por semana (96 meditaciones en 6 meses).
¿Se va pillando la idea?
QUE SEAN MEDIBLES
Otro error de bulto, plantearse objetivos poco claros. Así es imposible.
Si no son medibles, te engañas. Como en cualquier organización empresarial, los objetivos tienen que ser fiscalizables.
Tanto al final del periodo que te hayas marcado, como a lo largo del mismo, vas a tener que examinar si estás cumpliendo con tu compromiso, y para eso tus propósitos tienen que ser claros y cuantificables.
❌ Ser más disciplinado – ✅ Dedicar «x» horas semanales a tal actividad.
❌ Ser más sociable – ✅ Proponer un plan cada semana a alguien conocido.
No es cuestión de disciplina. Es cuestión de claridad.
DIVÍDELOS TODO LO QUE PUEDAS
Por último, vamos a fragmentar estos objetivos finales en pequeños pasos. Esto es fundamental, porque dividir algo amplio y complejo en partes mucho más pequeñas y manejables, esta demostrado que nos permite abordarlas de manera mucho más efectiva. Al hacerlo, reducimos la sensación de sentirnos abrumados y se facilita el progreso constante hacia el objetivo final.
A mi me ayuda mucho pensar en la regla del 1%. Consiste en la idea de realizar cada día una mínima acción que nos acerque un 1% a nuestra meta. Algo casi imperceptible pero que sostenido en el tiempo logra resultados enormes a largo plazo casi sin darnos cuenta.
Roma no se construyó en un día, pero ponían ladrillos cada día.
Vamos a bajar a tierra esto también:
¿Tienes ya claros tus propósitos finales para dentro de 6 meses (o el tiempo que te hayas marcado)? Ahora divídelos en tantas semanas como tenga el periodo que hayas trazado. Y a partir de este momento, cada domingo examinarás cuántos de ellos has cumplido esa semana y planificarás los que vas a hacer durante la siguiente. Incluso, idealmente, cada mañana anotarás -aunque sea mentalmente- en cuál de ellos te vas a centrar durante el día. Qué paso vas a dar por pequeño que sea que te acerque un 1% a la meta final.
La idea es convertir tus objetivos, por ambiciosos que sean, en acciones tan ridículamente simples que sea imposible no llevarlas a cabo.
Si has seguido todos los pasos anteriores, la cosa te tendría que haber quedado algo así:
DIMENSIÓN INTERNA: 🎯Meditar una media de 5 veces semanales ➡️Primera semana: voy a meditar mínimo 3 ➡️Hoy miércoles voy a meditar.
DIMENSIÓN FÍSICA: 🎯Realizar 96 entrenamientos en 6 meses (4 a la semana) ➡️Semana 14: estoy en plena forma así que voy a entrenar 5 días; 3 días gimnasio y 2 días correr. ➡️Hoy miércoles voy a ir a correr.
DIMENSIÓN PROFESIONAL: 🎯Estudiar 25 horas a la semana durante 6 meses y hacer 10 prácticos al mes durante 6 meses ➡️Semana 23: está cerca el examen así que voy a estudiar 30 horas y voy a realizar 2 prácticos. ➡️Hoy miércoles voy a estudiar el Tema 8 y hacer un práctico de contratos públicos.
DIMENSIÓN SOCIAL: 🎯Dedicar al menos 24 horas a ayudar en 6 meses (1 hora a la semana) ➡️Semana 16: buscar un hueco esta semana para ayudar a alguien. ➡️Hoy miércoles voy a ir a donar sangre.
Como ves, la progresión no tiene que ser lineal. Llevar un control diario, o al menos semanal, nos permite ser más flexibles y comprobar si estamos en el buen camino para poder recalibrar nuestros pasos si nos hemos desviado, acelerar el paso si vemos que nos hemos relajado o frenar un poco si descubrimos que hemos puesto las expectativas muy altas y eso nos está fatigando.
Por supuesto todo esto lo puedes planificar en cualquier libreta, no hace falta más. Aún así te dejo por aquí el enlace a una publicación que hice en mi instagram sobre aplicaciones que te pueden ayudar con la organización.
LECTURAS RECOMENDADAS
Si te ha parecido interesante y quieres profundizar en el tema, te dejo por aquí 2 libros que no solo abordan todo esto sino que van mucho más allá. Combina lo que acabas de aprender con la lectura de cualquiera de ellos y te aseguro que en 12 meses vas a mirar atrás y tener la sensación de que han pasado 12 años.
Hábitos atómicos: Cambios pequeños, resultados extraordinarios (James Clear)
Está centrado principalmente en la idea de crear hábitos diminutos o «atómicos» tan sencillos de entender y ejecutar que acumulados en el tiempo provocan grandes transformaciones.
Aunque creas que la idea es simple y no el libro ya no tiene nada que aportarte, hazme caso y dale una oportunidad. Especialmente si estás en un momento de querer darle un cambio a tu vida, y no sabes por dónde empezar.
Te lo dejo por aquí.
Céntrate (Deep Work): Las cuatro reglas para el éxito en la era de la distracción (Cal Newport)
Deep Work no habla de éxito, habla de trabajo profundo y de calidad. Si tu objetivo es estudiar mejor, concentrarte más y medir tu esfuerzo real, este libro complementa perfectamente la idea de objetivos basados en la conducta y no en el resultado.
Te lo dejo por aquí.
El hombre no necesita vivir sin tensión sino esforzarse y luchar por una meta que merezca la pena.
El hombre en busca del Sentido – Víktor Frankl.
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