Cómo opositar: guía completa para empezar a estudiar una oposición en 2026

Preparar una oposición es una de las decisiones más importantes que puede tomar alguien que busca estabilidad laboral y una carrera profesional en la administración pública. Sin embargo, cuando una persona empieza a plantearse opositar, suele surgir la misma duda: ¿por dónde empiezo exactamente?

La realidad es que opositar no es solo sentarse a estudiar un temario. Es un proceso largo que implica organizar bien el estudio, aprender a memorizar grandes cantidades de información, gestionar muchas emociones y, sobre todo, mantener la constancia durante meses o incluso años.

En esta guía te explico cómo opositar desde cero, qué materiales pueden ayudarte a estudiar mejor y qué estrategias utilizan muchos opositores para organizarse y no tirar la toalla antes de tiempo.

Qué significa opositar

Opositar consiste en preparar un proceso selectivo para acceder a un puesto en la Administración Pública. Estos procesos suelen incluir diferentes pruebas como:

  • exámenes tipo test
  • desarrollo de temas
  • supuestos prácticos
  • pruebas físicas o psicotécnicas en algunos casos.

Las oposiciones se convocan periódicamente y cada convocatoria establece el número de plazas disponibles, el temario y las pruebas que deben superar los candidatos.

Una vez superado el proceso selectivo, y el periodo de prácticas en su caso, el opositor accede a una plaza de funcionario de carrera para toda la vida (salvo en contadas excepciones) con un salario y condiciones laborales reguladas que a veces es difícil encontrar en la empresa privada y en la mayoría de los casos posibilidades reales de promocionar laboralmente desde dentro incluso sin necesidad de volver a estudiar.

Cómo empezar a opositar desde cero

Cuando alguien decide opositar, el primer escollo al que se enfrenta es decidir a qué. De hecho esto es lo que me ocurrió a mi al acabar la carrera, jamás me había planteado opositar y no fue hasta el momento de ver el panorama tan negro que me esperaba ahí fuera cuando tomé la decisión. Pero no tenía ni idea de qué oposición preparar. Ni siquiera sabía qué oposiciones existían ni las diferencias entre unas y otras.

Mi recomendación es que hagas lo mismo que yo: acudir a una academia grande de las que preparan muchas oposiciones y pedir información allí. Este tipo de academias están al tanto de las convocatorias que hay abiertas en cada momento y de la dificultad y volumen de gente que se prepara cada una de ellas. Se dedican a eso. Así que nadie te va a dar mejor información.

Además, y paralelamente a lo anterior, consulta la fuente directa: el BOE o boletín oficial de la Administración donde te gustaría trabajar. Ahí encontrarás las Ofertas de Empleo Público (OEP), que no son otra cosa que la norma donde aparecen recogidas todas las plazas que se van a convocar cada año.

Una vez conozcas las diferentes oposiciones que tienes disponibles es muy importante analizar:

  • los requisitos de acceso
  • el número de plazas
  • el nivel de dificultad del temario
  • el tipo de pruebas del examen.

Elegir una oposición adecuada es clave, porque el proceso de preparación puede durar bastante tiempo y conviene escoger una opción que realmente encaje con tus intereses y tu situación personal. No quiero desanimarte pero por mi experiencia, mucha gente suele sobrestimar sus propias capacidades y acaba perdiendo tiempo y dinero enfrascada en oposiciones que le desbordan solo porque le pareció muy guay la idea de acabar siendo Juez.

Piensa en la Administración como una gran empresa donde tienes exactamente los mismos puestos que puedes encontrar en cualquier empresa privada, por lo que la variedad de oposiciones es casi infinita. Solo tienes que buscar el puesto que se adapte a tus cualidades y capacidades.

Cómo apuntarse a una oposición

No vamos a detenernos mucho aquí porque el procedimiento variará en función de la Administración de la que dependa la plaza a la que vas a optar. Pero sí que hay unas pautas básicas comunes a todos los procesos selectivos.

Si antes hablábamos de la OEP como la norma que anuncia las plazas que se van a convocar, la convocatoria es el instrumento donde como su propio nombre indica, se convocan esas plazas. Es el pistoletazo de salida de la oposición. Desde el momento en que se publica la convocatoria ya te puedes apuntar a la oposición, y de hecho es ahí donde vas a encontrar las instrucciones exactas de cómo hacerlo; instancia a rellenar, pago de tasas, lugar y forma de presentación, etc.

Por encima de todo es fundamental que no se te pase el plazo para inscribirse. Este viene en la propia convocatoria y suelen ser de 10 a 20 días hábiles a contar desde el día de su publicación.

Además, ten en cuenta que en muchas Administraciones Públicas solo dejan presentar las instancias por vía electrónica así que si no tienes todavía certificado o DNI electrónico te recomiendo que lo vayas sacando cuanto antes. Por ejemplo, en la Administración General del Estado, las solicitudes deben presentarse electrónicamente a través del servicio de Inscripción en Pruebas Selectivas (IPS) y es tan fácil como completar el modelo que aparece prácticamente rellenado automáticamente, abonar las tasas y registrar y firmar la solicitud electrónicamente.

Cómo organizar el estudio de una oposición

Ya nos hemos apuntado a la oposición, ahora empieza lo gordo de verdad, ponerse a hincar codos hasta que acaben como estropajos.

Uno de los mayores retos al preparar una oposición es organizar el estudio. El temario suele ser bastante extenso y sin un plan claro es fácil perderse o avanzar demasiado lento.

Planificadores de estudio: Muchos opositores utilizan planificadores de estudio, también conocidos como «opoplanners«, para dividir el temario en bloques y asignar objetivos semanales. Esto permite tener una visión clara de lo que se debe estudiar cada semana y facilita mantener la constancia.

Planificador de estudio en papel

No hace falta que sea algo muy sofisticado, puede ser desde un folio en el corcho de tu cuarto como hacía yo hasta alguna app más moderna que te ofrezca incluso métricas de tus tiempos de estudio. Te dejo aquí un planificador que puedes descargar gratis para que te hagas una idea.

Fijar un horario: También es recomendable establecer un horario de estudio relativamente fijo, con bloques de concentración y pequeños descansos entre ellos. Técnicas como el método Pomodoro (bloques de 25 o 50 minutos) ayudan a mantener la concentración durante más tiempo.

Programar descansos: La oposición es una carrera de fondo, ya te irás dando cuenta. Así que tan importante como tener un horario de estudio lo es tener programadas unas pausas durante el mismo y un descanso semanal. De lo contario corres el riesgo de quemar motor y tener que abandonar la carrera en la primera vuelta.

Si te interesa mejorar tu organización y productividad, en este artículo te dejo una recopilación de 7 libros que te ayudarán con ello:

👉 los 7 mejores libros sobre productividad para opositores

Técnicas de estudio para oposiciones

Estudiar oposiciones no consiste solo en leer el temario varias veces. Es importante utilizar técnicas que faciliten la comprensión y la memorización.

Algunas de las técnicas más utilizadas por opositores son:

  • Repetición espaciada: Consiste en repasar los temas en intervalos de tiempo cada vez mayores para consolidar la memoria a largo plazo.
  • Explicarte el tema en voz alta: Explicar un tema con tus propias palabras es una forma muy eficaz de comprobar si realmente lo has entendido.
  • Esquemas y mapas mentales: Los esquemas permiten visualizar mejor la estructura de los temas y recordar conceptos clave con más facilidad.
  • Técnica Pomodoro: Consiste en estudiar en intervalos de unos 25 minutos, seguidos de breves descansos entre ellos. Al estudiar en intervalos cortos, puedes mantener un alto nivel de concentración y evitar el agotamiento.
  • Otras técnicas de memorización específica: Una de las más clásicas es la del Palacio de la Memoria, a la que te recomiendo que eches un vistazo. En este libro de Steve Allen viene muy bien explicada pero consiste básicamente imaginar un recorrido con diferentes lugares de un entorno conocido e imaginar los conceptos que queramos recordar como objetos que forman parte de dicho recorrido. Pruébala y me cuentas.

En este artículo te dejo algunos de los mejores libros para mejorar la memoria y aprender técnicas de estudio:

👉 los mejores libros para mejorar la memoria al estudiar oposiciones

La importancia de hacer test

Uno de los errores más comunes cuando alguien empieza a opositar es pensar que primero hay que estudiar todo el temario y después ya se empezarán a hacer test. Es una idea muy extendida… y también una de las menos eficaces.

Los test no son solo una forma de comprobar si sabes el tema, sino que en realidad son una herramienta de estudio en sí misma. Cuando haces preguntas tipo test obligas a tu cerebro a recuperar la información, a diferenciar conceptos muy parecidos y, sobre todo, a detectar lagunas que al leer el tema quizá ni siquiera habías notado. Además, las oposiciones —sobre todo las que incluyen examen tipo test— tienen algo muy particular: no basta con conocer la materia, hay que saber cómo preguntan. A veces la clave no está en recordar el artículo exacto, sino en identificar la trampa típica que aparece una y otra vez en los exámenes. Por eso muchos opositores empiezan a hacer test incluso aunque todavía no hayan terminado el temario.

No pasa nada si fallas muchas preguntas al principio; de hecho, es bastante normal. Lo importante es analizar cada fallo, entender por qué la respuesta correcta es la correcta y anotar los conceptos que debes repasar.

Hoy en día existen plataformas que facilitan mucho este proceso. Algunas recopilan preguntas de convocatorias anteriores y permiten practicar de forma bastante realista, con simulacros cronometrados y estadísticas de resultados. Una de las más conocidas es OpositaTest, sobre la que escribí un análisis completo aquí: mi opinión sobre Opositatest sobre si merece la pena.

Al final, hacer test no es solo prepararte para el examen: es una de las formas más eficaces de estudiar

Qué materiales ayudan a estudiar oposiciones

Cuando alguien empieza a opositar suele pensar que lo único que necesita es el temario y poco más. Y en realidad no es una idea del todo equivocada: lo esencial siempre va a ser estudiar y entender los temas.

Ahora bien, cualquiera que haya pasado muchas horas delante de los apuntes sabe que ciertos materiales pueden hacer el estudio bastante más llevadero. Por ejemplo, algo tan simple como un atril para estudiar puede parecer un capricho al principio, pero cuando llevas varias horas leyendo leyes o repasando apuntes agradeces tener el texto a la altura de los ojos. Sale más barato que pagarle a un fisio para que te arregle el cuello.

También hay opositores que utilizan planificadores o planners de estudio de los que ya hemos hablado para organizar los temas, los repasos y los simulacros de examen. Tener una visión clara de lo que toca estudiar cada semana ayuda bastante a mantener la constancia y evita esa sensación de estar dando vueltas sin avanzar.

Otro material muy útil, sobre todo si estudias en bibliotecas o en casa con algo de ruido, son los cascos de aislamiento. Hay quién directamente usa auriculares y se pone música pero me parece peor el remedio que la enfermedad; personalmente prefiero simplemente cascos que reduzcan el ruido exterior y me ayuden a concentrarme.

carpetas y archivadores para guardar apuntes

Y luego están los pequeños detalles que parecen insignificantes pero que acaban marcando la diferencia: un cronómetro para controlar los tiempos de estudio, carpetas y archivadores para tenerlo todo a mano y ordenado o incluso pizarras pequeñas si sueles hacer muchas anotaciones y esquemas en sucio mientras estudias y quieres ahorrar folios.

Si quieres ver una guía más completa con ejemplos concretos, aquí puedes consultar este artículo donde recopilo los materiales que más utilizan muchos opositores.

Cuántas horas estudiar una oposición

Esta es probablemente una de las preguntas que más se repite cuando alguien empieza a opositar: ¿Cuántas horas hay que estudiar al día para aprobar una oposición? La respuesta corta es que no existe una cifra mágica. Depende mucho del tipo de oposición, del tiempo disponible y de si se está trabajando al mismo tiempo.

Dicho esto, muchos opositores que estudian a tiempo completo suelen dedicar entre 6 y 8 horas diarias de estudio efectivo. Y recalco lo de efectivo, porque no es lo mismo pasar ocho horas delante de los apuntes que estudiar ocho horas con concentración real. De hecho, una de las cosas que muchos opositores descubren con el tiempo es que estudiar más horas no siempre significa estudiar mejor. A partir de cierto punto el cerebro simplemente deja de rendir y lo único que consigues es releer el mismo párrafo tres veces sin entender nada.

Por eso suele funcionar mejor organizar el estudio en bloques de concentración, con pequeños descansos entre ellos. Ya hemos mencionado algunas técnicas de estudio, pero simplemente levantarse cinco minutos cada cierto tiempo puede ser suficiente para ayudar bastante a mantener la cabeza fresca.

Y de nuevo, no me cansaré de repetirlo: opositar no es un sprint, es más bien una carrera de fondo. Es preferible estudiar 3 o 4 horas diarias de forma constante durante meses que intentar estudiar diez horas un día y acabar completamente agotado a la semana siguiente.

Cuánto tiempo se tarda en aprobar una oposición

Otra de las preguntas clásicas cuando alguien se plantea opositar es cuánto tiempo se tarda realmente en aprobar. Y lo siento mucho queridos, pero la respuesta es la misma que la anterior: depende.

De nuevo, el tiempo depende de muchos factores, como el tipo de oposición, el número de plazas, la dificultad del temario o el nivel de competencia en cada convocatoria o incluso de la maldita suerte.

En muchas oposiciones el proceso de preparación suele durar entre uno y tres años, aunque hay casos de todo tipo. Algunas personas aprueban antes y otras necesitan más convocatorias para conseguir la plaza. Lo importante es entender que opositar rara vez es un camino inmediato. La mayoría de opositores atraviesan varias fases: al principio todo parece nuevo y algo caótico, después se empieza a dominar el temario y finalmente llega el momento de afinar detalles para el examen.

También hay que asumir que no siempre se aprueba a la primera. Y no pasa absolutamente nada. De hecho, en muchas oposiciones es bastante habitual necesitar más de un intento. Cada convocatoria sirve para ganar experiencia, detectar errores y ajustar la estrategia de estudio. Por eso, más que obsesionarse con el tiempo exacto que se tardará en aprobar, suele ser más útil centrarse en lo que sí depende de uno mismo: estudiar con constancia, organizar bien el temario y aprender de cada examen.

Y, aunque suene a tópico, en las oposiciones la perseverancia suele ser una de las cualidades más determinantes.

Preguntas frecuentes sobre opositar

¿Es posible trabajar y opositar a la vez?

Sí, yo mismo preparé mis oposiciones mientras trabajaba. En estos casos es importante organizar bien el tiempo y aprovechar al máximo las horas disponibles para estudiar.

¿Qué oposición es más fácil de aprobar?

No existe una oposición que sea objetivamente la más fácil, porque depende del nivel de estudios exigido, el tipo de examen y el número de plazas convocadas. En general, las oposiciones de grupos C1 o C2 suelen tener temarios más reducidos que las de grupos superiores, aunque también pueden tener más competencia. En cualquier caso, la oposición más “fácil” suele ser aquella que mejor encaja con tu formación y con el tipo de pruebas que se te dan mejor.

¿Necesito una academia para opositar?

No siempre. Algunas personas prefieren preparar la oposición por su cuenta utilizando temarios, libros y plataformas de test. Otras prefieren el apoyo de una academia o preparador. Ambas opciones son buenas y dependerán de tu oposición; para mi un preparador o academia es altamente recomendable si tienes que cantar o desarrollar un práctico.

¿Cuánto se puede cobrar como funcionario?

El sueldo de un funcionario depende del grupo al que pertenezca (A1, A2, C1, C2…), del puesto concreto y de los complementos asociados al cargo. De forma aproximada, muchos funcionarios suelen cobrar entre 1.400 y 2.500 euros netos al mes, aunque en puestos de mayor responsabilidad el salario puede ser más alto. Además, el sueldo aumenta con la antigüedad gracias a los trienios y a los complementos del puesto.

¿Qué hago si pierdo la motivación?

Es algo bastante habitual durante el proceso de oposición. En esos momentos puede ayudar revisar el objetivo final, hacer pequeños descansos o reorganizar el plan de estudio.

Conclusión

Opositar es un proceso exigente, pero también puede ser una de las decisiones más acertadas para quienes buscan estabilidad laboral y una carrera dentro de la Administración Pública.

La clave está en organizar bien el estudio, utilizar buenas técnicas de memorización, practicar con test y mantener la constancia a lo largo del tiempo.

Si estás empezando a opositar o quieres mejorar tu forma de estudiar, en este blog encontrarás más artículos útiles sobre:

Con paciencia, organización y disciplina, aprobar una oposición es un objetivo perfectamente alcanzable.

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Javier

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